5 nov. 2013

La libertad (poesía)

Vivo con la certeza de que soy vigilada.
No creo esto porque sea alguien importante, ni peligroso.
Sólo soy poeta, es decir, una paria.
Lo hacen con todos.
Las calles están sembradas de ojos que nos observan, los teléfonos, internet, las redes sociales, todo va a un mismo cerebro que analiza, discute y encarcela.
Cada individuo es sospechoso,  debe estar controlado.
La represión a golpes y también la represión blanca, anestesiada, en las venas.


La libertad en cuarentena.
El objetivo es claro: que nadie se mueva.
Si agitamos las alas, si esto se contagia, si este batir incesante consigue ponernos en pie aunque sea un poco, de puntillas,  apenas nada, los vigilantes nos las cortan con sus sables afilados, sin temblarles la mano.
Pobres de aquellos que no sienten el aliento de los alguaciles en la espalda ¡ 
¡Pobres de aquellos que se crean libres en esta cárcel tan amarga!
¡Pobres de aquellos que no saben que son eslabones de esta cadena rompible!
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