22 jul. 2014

El Área Metropolitana de Barcelona gasta más de 600.000€ para comprar una sección en El Periódico de Cataluña

Contrata a Arena Media como intermediaria del contrato · Se ha adjudicado por un proceso negociado sin publicidad · Se ha adjudicado por un proceso negociado sin publicidad · Las noticias no se distinguen del resto de informaciones
El Boletín Oficial del Estado de hoy recoge la adjudicación de un contrato, que se formalizó el pasado 3 de abril, para la compra del espacio “Barcelona Metropolitana” de El Periódico de Cataluña. El Área Metropolitana de Barcelona (AMB), la entidad pública que paga estos servicios, ha contratado a Arena Media Communications España, empresa a la cual pagará 623.243,17 euros, como intermediaria ante el diario catalán.
La adjudicación se ha llevado a cabo mediante un proceso negociado sin publicidad y, por lo tanto, no tenemos acceso a los detalles de este contrato. Ni siquiera sabemos su duración temporal o cuántas páginas implica y con qué asiduidad. En el perfil del contratante del AMB solo encontramos, en una breve ficha, el decreto de adjudicación, que aprueba la contratación por tratarse de la más ventajosa económicamente. Así, la característica principal de las licitaciones negociadas sin publicidad es que, además de restringir el acceso a solo unas empresas elegidas, ocultan la mayor parte de la información relevante sobre el proceso, como ha sucedido en este caso.
“BCN Metropolitana” es una sección de El Periódico de Cataluña pagada por el AMB y destinada a publicar noticias relacionadas con la entidad y que beneficien su imagen. En la versión digital, aparece dentro de la sección de “Barcelona” (encima de estas líneas), y las noticias, firmadas por redactores, no se diferencian en su interior del resto de la información de la página web. En papel, aunque tampoco incluyen nota alguna que indique que se trate de información pagada, muestran la página web del AMB en la cabecera de la sección. Dicho esto, no es la primera vez que un diario publica información a medida en sus páginas mediante un contrato, una práctica que se ha ido extendiendo en los últimos años en muchos medios. La clave está en permitir al lector que pueda distinguir entre este tipo de estrategias publicitarias y las informaciones periodísticas puras.


Pervertir –comprar– la información
Hay medios de comunicación –muchos– que están confundiendo expresamente información y propaganda. A cambio de dinero, informaciones elaboradas por centros de poder públicos o privados se publican acríticamente como si fueran informaciones del medio.
El acuerdo entre El Periódico y la AMB no es el único caso. En el Ayuntamiento de Barcelona se redactan informaciones que se publican en medios – por ejemplo en La Vanguardia y buena parte de los diarios barceloneses – a cambio de dinero y sin que los redactores o contratados a tanto la pieza puedan hacer periodismo, es decir, contrastarlas, saber si son verdades, medias verdades o creaciones publicitarias.
Se nos dirá que la información inducida y pagada está diferenciada de la que redacta el diario. Y sí, en algunos casos es cierto, pero de forma suficientemente sutil como para que el común de los lectores no lo detecte.
Podemos asegurar también que hay medios que tienen acuerdos directos o indirectos con empresas privadas, por los que, a cambio de dinero, el medio garantiza que no hablará mal de aquella empresa.
Y sabemos que a través de la publicidad, pública o privada, se coaccionan los contenidos. ‘Si quieres mantener el contrato de publicidad con nuestra empresa o con nuestra administración pública, ya sabes lo que tienes que hacer y qué no!’
Dice el catedrático de Estructura de la Información de la Universidad de Sevilla Ramón Reig: “cuando comienza la publicidad, acaba la libertad de expresión del periodista”. Y podríamos añadir, la publicidad de las grandes corporaciones – coincidentes con los poderes económicos y políticos – controlan los medios e imponen las informaciones que convienen a su interés de perpetuarse en el poder.
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