14 feb. 2015

La jungla americana + Documental: "Sicko" (1:58:06)

El documental Sicko explica las diferentes argucias que las compañías de seguros de salud utilizan para denegar tratamientos a los asegurados. Estos son sólo tres casos pero describen una realidad a la que cada año tienen que hacer frente a cientos de miles de familias en todo Estados Unidos. Unos casos que afectan no sólo a los asegurados de planes económicos sino a los asegurados con coberturas “completas” o “premium”.


Un tumor invisible
María Watanabe acudió a su médico en California. Tenía un seguro con la mútua Blue Shield. La desviaron a un neurólogo, pero su mútua le denegó una resonancia magnética, alegando que “no era médicamente necesario”. Poco después, estando de vacaciones en Japón se sintió enferma. Acudió a un hospital en el que le hicieron la resonancia. Los médicos le diagnosticaron un tumor cerebral. A su vuelta a Estados Unidos, su mútua siguió asegurando que no tenía ningún tumor. María denunció a Blue Shield. En el juicio se demostró que el médico que le había denegado las pruebas a María firmaba todas las cartas de denegación que le entregaba la compañia, sin tener conocimiento de los casos.

Ahora si, ahora no
En el caso de Tarsha Harris los médicos de su mútua –Blue Cross- si que aprobaron una operación por valor de más de 7000 dólares. Una vez realizada la operación, la compañia investigó a Tarsha, hasta descubrir que en el pasado había tenido una infección fúngica, Candidiasis, y no lo había declarado al firmar su póliza, pero que sí aparecía en su historial médico. Aunque legalmente ella solo tenía que declarar las enfermedades graves preexistentes, Blue Cross utilizó esta “enfermedad preexistente no declarada” para romper el contrato con Tarsha con efectos retroactivos. Es decir, para no pagar los costes de la operación que la misma mútua había aprobado realizar.


de Michael Moore

El Consejo ha dicho que no
Tracy Pierce padecía cáncer de riñón y estaba asegurado en el hospital Sant Joseph, en Kansas City, Missouri. Fue sufriendo denegación tras denegación de todos los nuevos tratamientos que aparecían para resolver su problema. El último fue la posibilidad de un transplante de médula. Un tratamiendo experimental. Su médico pensaba que ésta podía ser una solución, y encontraron que la médula de su hermano menor era compatible para un transplante. Sin embargo, el Consejo de Administración del seguro médico consideró que Tracy no era un buen candidato para éste tratamiento experimental. Murió poco tiempo después dejando una mujer y un hijo.
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