24 may. 2016

Rajoy promete a Bruselas más ajustes si gana las elecciones

Un “contexto político complejo”: esa es la principal baza del Gobierno para explicar los incumplimientos del déficit y tratar de evitar una sanción, según la carta que Mariano Rajoy ha enviado al jefe de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. En la misiva, el presidente defiende los esfuerzos realizados por España y se compromete a rebajar el déficit “en el difícil entorno político actual y a pesar de estar en funciones”. Rajoy ha descartado reiteradamente en público recortes adicionales, más allá del acuerdo de no disponibilidad de gasto, pero por escrito traslada otra agenda a Bruselas: “En la segunda mitad del año, una vez que haya un nuevo Gobierno, estamos dispuestos a adoptar nuevas medidas”, se compromete.


El líder del PP, Mariano Rajoy. FOTO: JAVIER HERNÁNDEZ J. / VÍDEO: ATLAS

“Querido Jean-Claude”, comienza Rajoy una misiva de cuatro páginas datada en Madrid el 5 de mayo, poco antes de la decisión de Bruselas de posponer hasta julio el procedimiento que puede acabar en una multa por incumplir las metas fiscales. España cerró 2015 con un déficit del 5,1% del PIB, 10.000 millones de euros por encima del objetivo, y se expone a una sanción de hasta 2.100 millones. Pero, de momento, ha conseguido ganar tiempo. Juncker, personalmente y contra la opinión de varios miembros de su gabinete, prefirió aplazar la decisión hasta después del 26-J tras recibir esa carta: “Hemos concluido que no es el momento político adecuado para dar este paso”, se justificó hace unos días el comisario Pierre Moscovici.
Una vez conseguido ese aplazamiento para minimizar las interferencias de Bruselas, el objetivo de La Moncloa es evitar la multa o, al menos, rebajar su importe: conseguir que la sanción no sea una mancha en la hoja de servicios de Rajoy. Para ello, el presidente no ha dudado en involucrarse personalmente en ese asunto, con varias llamadas al más alto nivel y, sobre todo, con esa misiva, cuya existencia fue adelantada en su día por EL PAÍS y cuyo contenido se desvela ahora íntegramente. En ella ofrece sus argumentos para sortear la multa y llega incluso a optar por la estrategia de comprometerse a futuros ajustes.

Tras las elecciones



ESPAÑA CONFÍA EN EVITAR LA MULTA DEL DÉFICIT


La Comisión Europea prefirió esperar a las elecciones para tomar una decisión sobre el procedimiento de infracción por déficit excesivo, que puede acabar en una multa millonaria. Bruselas y Madrid dan por hecho que la UE anunciará a primeros de abril que España no ha tomado “medidas efectivas” para cumplir con las reglas. El Ecofin debe votar esa evaluación, probablemente en junio, pero quizá espere también a que pase EL 26-J. Bruselas tendrá entonces 20 días para fijar el importe de la sanción, que después deberían aprobar los ministros de la UE por mayoría cualificada.
Pese a que el ministro Luis de Guindos daba por hecha la multa hace unas semanas, Madrid se decanta ahora por una “sanción de cero euros” o incluso por la posibilidad de que ese procedimiento “se cancele”. “Europa tiene problemas más acuciantes que unas décimas de déficit en España: el Brexit, Grecia, los populismos asomando en varios países y la frágil recuperación”, según las fuentes consultadas. “España ha hecho reformas, ha rebajado el déficit desde más del 10% del PIB, crece muy por encima de la eurozona, e incluso Berlín apunta a que la multa a España ya no es un asunto central”, afirman las mismas fuentes.

Rajoy subraya el esfuerzo realizado en la última legislatura, y termina prometiendo medidas para inmediatamente después de las elecciones. El líder del PP viene diciendo en público, desde hace semanas, que no hacen falta recortes adicionales, más allá del acuerdo de no disponibilidad de gasto para 2016, que supone un ahorro de unos 4.000 millones entre la Administración central y las autonomías, y que podría ampliarse a 2017. Pese a que Bruselas pide recortes de unos 8.000 millones, Rajoy ha llegado incluso a mostrarse favorable a una futura rebaja de impuestos.
Por escrito, ese discurso es muy distinto: “Conscientes de la necesidad de salir del procedimiento por déficit excesivo cuanto antes, en la segunda mitad del año, una vez haya un nuevo Gobierno, estamos dispuestos a adoptar nuevas medidas, si se requieren, para cumplir con el objetivo”, manifiesta Rajoy en una carta a la Comisión que La Moncloa no ha querido hacer pública.
Y junto a esas promesas, los culpables. El presidente achaca a las autonomías el desvío presupuestario de 2015. El calendario electoral, con autonómicas y locales en mayo y generales en diciembre, llevó a “desvíos presupuestarios en las Administraciones regionales muy notables”, dice. Por contra, presume de que la Administración central sí cumple el objetivo, “compatibilizando además con rebajas de impuestos”. Bruselas le ha afeado esa rebaja fiscal de 2015: se hizocon el segundo déficit más abultado de la UE, una deuda pública del 100% del PIB y una presión fiscal que está lejos de la media europea. El presidente en funciones apunta que desde 2012 su Gobierno “ha realizado acciones efectivas adecuadas” para cumplir con las reglas “en línea con lo acordado”. Sin embargo, el Ejecutivo ha incumplido reiteradamente las metas pactadas. Termine como termine la multa, Bruselas está decidida a iniciar el procedimiento precisamente por “falta de medidas efectivas” en 2015
Rajoy reitera a Juncker la idea del “contexto político complejo” para evitar males mayores; la idea, según su equipo, es que señalar a España con la multa daría alas a opciones políticas que provocan recelos en la propia Comisión. Madrid, en fin, reclama que “se miren todas las actuaciones en los últimos cuatro años” y que “la valoración no se ciña únicamente al mero ámbito presupuestario”. Con una multa “se daría la paradoja de que un país que ha hecho un gran avance en múltiples ámbitos de la política económica pudiera ser el primer país sancionado”. “No sería un buen precedente que se penalizase de igual manera a aquellos países que reforman sus economías que a aquellos que no lo hacen”, añade.
El presidente saca brillo a las reformas aprobadas —y hace mención especial a la reforma laboral de 2012—, pero el énfasis ya ha cambiado: “La estabilidad y la mejora del bienestar social son los objetivos esenciales de la política económica de la UE”, dice en un guiño casi keynesiano.
España explica el incumplimiento fiscal de 2015 por la baja inflación que diezma los ingresos públicos, la ralentización global y el “calendario electoral”. Pese a la voluntad de reducir el déficit por debajo del sacrosanto 3% del PIB “en 2017, a más tardar”, el mandatario se muestra “consciente de las dificultades de hacerlo en el difícil entorno político actual. Las citadas “dificultades” y el hecho de estar “en funciones” no le impiden cerrar la misiva con la promesa de “nuevas medidas” en cuanto haya nuevo Gobierno.
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