9 jul. 2016

Viendo crecer el lobby sionista en España

Las noticias: "La declaración de boicot a Israel aprobada en Pleno por el Ayuntamiento de Gijón "es un acto de discriminación gravísimo". Es el mensaje que lanzaron Ángel Mas, presidente de la asociación Acción y Comunicación en Oriente Medio (ACOM), y Aida Oceransky, presidenta de la Comunidad Israelita en Asturias, durante un acto del Club de los Viernes celebrado en el Club de LA NUEVA ESPAÑA de Gijón."
Prensa nacional y local, asociaciones, fundaciones, instituciones… son atrapados en el remolino sionista en un mar de confusiones y de ausencia de contra corriente que pueda pararlo. Donde la reina del caos conceptual es la negación de una ocupación que genera violaciones continuas de los DDHH. La estrategia ya está trazada desde décadas, en primer lugar es comparar al verdugo con la víctima y luego crear un concepto de disputa y por lo tanto es una pelea y no es una agresión. Para esto solo hace falta una maquinaria potente de conciencias compradas y mucho dinero que mantenga esta maquinaria bien engrasada y a pleno funcionamiento.
En España el sionismo trabaja en distintos campos y en la mayoría de los casos en ámbitos socioculturales de forma sigilosa, como en el caso de la ciudad histórica de Toledo o en Andalucía o en la prensa que utiliza sutilmente las comparaciones, la equidistancia y el ataque a todo lo que representa lo árabe asociándolo al terrorismo internacional. También están las acciones directas y sin tapujos, como las de las asociaciones pro sionismo, entre ellas las que denuncian el boicot a los productos de los asentamientos (acciones del BDS) o algunas asociaciones de comunidades israelitas.
Últimamente tanto entre los cabecillas del Estado infame llamado “Israel” como entre los lobbys, se trabaja con dos caras de la misma moneda, una hace del policía bueno y otra del malo, como el caso del presidente y del primer ministro. Es el reparto de papeles en un escenario único dentro de una función que dura ya décadas con el mismo guion, pero con distintos actores cada vez que se pone en cartelera. Leemos en la prensa ejemplos como este: “Los dirigentes electos de Israel “han apoyado y apoyan la solución de dos Estados para dos pueblos”, aseguró el presidente israelí, Reuven Rivlin, al parlamento europeo. No obstante, admitió que “en este momento no es posible un acuerdo permanente de paz entre nosotros y los palestinos”, por lo que pidió ayuda para impulsar la confianza entre las dos partes.”. ¡Apoyan la creación de dos Estados!, para eso crean más y más asentamientos, para eso crean más y más guetos de las localidades palestinas, para eso levantan muros para dividir Cisjordania en tres zonas principales, para eso impiden el desarrollo económico y social del pueblo palestino… etc. La falacia es la moneda corriente que utilizan para que luego sus lobbys creen causa efecto con una propaganda basada en la igualdad de culpabilidades, en la falta de progreso en la paz.
Obviando un pilar de la causa palestina, la ocupación, es la fórmula mágica utilizada en los argumentos de los sionistas a sueldo, creando un campo de minas para el hombre de a pie de cualquier país, que quiere llegar a saber la verdad, de este modo se encontraría ante minas que estallan debajo de sus pies, para terminar desistiendo de llegar al otro lado donde le espera la verdad, una verdad que le hará ver y entender que la ocupación es la causa efecto de todo lo que sucede en Palestina.
Para el trabajo sucio de sembrar las minas, se utiliza a los lobbys, algunos camuflados debajo de una piel de cordero, como el caso de una fundación pro los DDHH, que en sus denuncias NO está contemplado denunciar las violaciones de los DDHH palestinos por parte del ocupante y donde la ocupación como término, brilla por su ausencia. Esta fundación utiliza sutilmente la equidistancia y la comparativa: verdugo y víctima, para engañar al lector en sus denuncias, como en el último crimen del ejército sionista de ocupación diciendo: “Deploramos la muerte de un niño palestino abatido, por error, por disparos de militares israelíes en Beit Sira cuando trataban de repeler una agresión...”. Esta declaración de esa fundación, afirma su equidistancia en la cuestión de los DDHH en Palestina ocupada. Está claro que es para lavarse la cara después de las críticas recibidas que constataban la falta de denuncias contra el Estado sionista. Han escogido un "accidente" y lo elevan a la categoría de “denuncia”, además hablan de agresiones de los palestinos pero no del uso de fuego real del ejército de ocupación contra los civiles palestinos en este mismo “accidente”, en realidad no denuncian nada y menos las ejecuciones sumarias que practica el ocupante diariamente. La declaración va acompañada de una foto con las banderas israelí y palestina. El hecho de poner las banderas del verdugo y la víctima a media asta, afirma su vinculación con el Estado sionista y su complicidad de presentar al ocupante y al ocupado al mismo nivel, dando a entender que el Estado sionista también está de luto. ¡Falacia e insulto a la inteligencia humana!
¿A todo eso qué hacen las comunidades de palestinos y árabes para defender los derechos básicos del pueblo palestino y denunciar los lobbys sionistas?, pues desgraciadamente en muchos casos es tirar piedras a su propio tejado y cuando quieren acertar, se presentan divididos y sus acciones son las de un petardo mojado.
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