7 oct. 2016

El nuevo enemigo público nº 1 de Internet es este CEO que ha subido el precio de un medicamento hasta los 750 dólares

La pirimetamina, también conocida como Daraprim, es una medicina con 62 años a sus espaldas, recetada contra infecciones parasitarias, especialmente es conocido como un medicamento contra la toxoplasmosis durante el embarazo, salvando la vida del bebé. También es usada por pacientes de SIDA.
Su precio de 13.50 dólares en EEUU es superior al que tiene en otros países, donde cuesta unos centavos, pero pese a todo es un medicamento muy importante. Pero el mes pasado la empresa Turing Pharmaceutical se hizo con los derechos del medicamento, y todo cambió. De repente, la medicina pasaba a costar 750 dólares, nada menos que 55 veces más de lo normal.
El New York Times puso en evidencia esta subida en un artículo publicado el pasado Domingo, en el que revela que muchos hospitales estadounidenses no han tenido acceso al medicamento; incluso los que pueden conseguirlo compran sólo la cantidad justa para dejarlas en stock, lo que puede provocar retrasos mortales en los tratamientos si de repente hay demanda. El artículo apuntó a un claro culpable: Martin Shkreli, CEO de Turing Pharmaceutical.

Qué pasa cuando no representas bien a tu compañía en Twitter
Shkreli no sólo está detrás de la tremenda subida de precio de la pirimetamina, sino que también ideó un sistema de distribución controlada para evitar la creación de medicamentos genéricos con el mismo efecto. Pero lo que diferencia a Shkreli de otros CEO actuales no son sus prácticas de dudosa moralidad, sino la manera en la que está reaccionando en las redes sociales: lleva horas contestando en Twitter a prácticamente cualquiera que le eche en cara sus acciones.
En las respuestas descubrimos, además que Shkreli tiene suficiente tiempo libre como para responder a cientos de tuits, que él no es de esos CEO que corta y pega una disculpa, sino que es de los que prefiere enfrentarse con sus posibles futuros clientes. Lo más parecido a una excusa que ha publicado es que usará el dinero que conseguirá con el aumento para invertir en investigación y desarrollo de nuevos medicamentos contra la toxoplasmosis; sin embargo, los médicos consultados por The New York Times aseguran que realmente no hay demanda de un medicamento mejor para esas enfermedades.
En el resto de tuits Shkreli culpa al resto de farmacéuticas de la escalada de precios de los medicamentos, acusa a los tuiteros de no saber cómo funciona la industria farmacéutica, y lanza comentarios como “lol” y “omg”, insultos como “gracias, taza de pedos”, insultos a la prensa insinuando que les muestra el dedo medio, y en general habla como un adolescente jugando online. No es precisamente la imagen seria que uno espera de alguien que tiene en sus manos la vida de miles de personas.
Shkreli es una muestra de la nueva generación de CEOs y emprendedores que aprovecha las redes sociales para conectar con sus clientes; lo único malo es que en este caso la actitud deja mucho que desear y deja en evidencia las políticas de su empresa. Lo último que se espera uno cuando habla de un tema tan importante como los costes de los medicamentos para las rentas medias y bajas es una respuesta como “no es mi culpa”.
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