16 feb. 2018

EVO despidió a 239 empleados por pérdidas y días después presentó beneficios récord

Las cuentas de EVO, propiedad del fondo de inversión Apollo, son elásticas. En diciembre, el banco pactó con el comité de empresa 239 despidos en un ERE alegando una catastrófica situación, según la documentación interna a la que ha tenido acceso este diario. Los despidos, materializados a finales de enero, desgranaban que el banco no podría dar beneficios hasta 2019. Sin embargo, el pasado 8 de febrero, una semana después de que los despedidos salieran por la puerta, el grupo presentó unos beneficios de 24 millones en 2017, lo mismo que el año anterior, lo que supone un récord. La empresa separa el Grupo EVO, que ha ganado dinero, del banco, que sostiene que está en pérdidas, pero los trabajadores sostienen que siempre se concibió como un grupo de empresas.

El 18 de diciembre pasado, EVO Banco acordó con sus trabajadores un ERE que dejaba la entidad en los huesos, lista para la venta. Cerraba 39 de sus 44 oficinas y 239 personas se iban a la calle. Entre las razones se citaban "causas económicas y de negocio que han llevado a una situación económica deficitaria y negativa registrando pérdidas reales en los ejercicios 2016 y 2017 (hasta septiembre) como consecuencia de la incapacidad del sistema de red de oficinas de tener una rentabilidad positiva". Según eso, en los primeros nueve meses de 2017, EVO Banco perdió 2,013 millones de euros. Y si en 2016 dio beneficios fue gracias a "operaciones singulares y no recurrentes".

La empresa aseguraba que sin los despidos el banco no podría sobrevivir. Había que "asegurar la viabilidad económica del banco, en la medida que durante los últimos ejercicios la entidad ha arrojado cuantiosas pérdidas. En este sentido prevemos que con la implantación de la entidad se obtendrán unos beneficios a partir del ejercicio 2019, alcanzando los 8,5 millones en 2021". Al final hubo acuerdo con los trabajadores con condiciones que estos admiten que fueron buenas: 33 días por año trabajado más unos suplementos que en la práctica hicieron que muchos trabajadores se fueran con más de 90.000 euros (el equivalente a unos 50 días por año trabajado). El banco cerró 39 oficinas.

Fuentes de los trabajadores critican como una burla los resultados que presentó EVO una semana después de los despidos. "EVO ha obtenido en 2017 un resultado consolidado después de impuestos de 23,9 millones de euros, en línea con lo alcanzado el año precedente. Durante el ejercicio se ha registrado una evolución positiva en los principales márgenes de rentabilidad, solvencia y calidad del riesgo, alcanzando a cierre de año un volumen de negocio de 5.842 millones de euros, un 5% más que en 2016", afirmó la nota de prensa del 8 de febrero.

Una portavoz de EVO asegura que la explicación es que hay que distinguir EVO Banco del Grupo EVO: "El ERE ha tenido tanto causas organizativas como económicas, y solo ha afectado a EVO Banco a nivel individual y no al resto de empresas que componen el Grupo EVO. En cuanto a las causas económicas, se justifican porque a nivel individual EVO Banco ha tenido pérdidas en 2017". EVO tiene tres patas: el banco y las divisiones de financiación al consumo (EVO Finance y AvantCard Ireland). La empresa mantiene 564 trabajadores.

Fuentes de los trabajadores señalan que esa división es totalmente artificial. "Estaba concebido como un solo negocio. Las oficinas captaban los depósitos sin comisiones e incluso remunerando los depósitos y los pasaban a la financiera para que dieran créditos al consumo. Es imposible que diera beneficios por cómo estaba diseñado. Siempre nos decían que no nos preocupásemos por los resultados del banco porque esto era un grupo. Las oficinas han cumplido los objetivos que planteó el banco a principios de año".

EVO Banco fue creado por César González-Bueno cuando era consejero de Novagalicia imitando a ING Direct, de donde procedía. Cuando la entidad gallega fue nacionalizada, el FROB desgajó EVO y lo vendió a Apollo por 60 millones (el resto fue vendido al venezolano Banesco y rebautizado como Abanca) en septiembre de 2013. La venta de EVO a Apollo data de 2014 y tenía un periodo mínimo de permanencia de cinco años. Así que en teoría no puede vender hasta marzo de 2019, pero ya ha puesto en marcha la maquinaria para tener las autorizaciones necesarias. Los trabajadores critican que las pérdidas del banco son solo una excusa para despedirlos y dejar limpio el banco para poder vender y que la cúpula cobre la prima que tenían prevista.
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