28 ene. 2015

El miedo deja paso a la dignidad

Lo que hace cinco años no era ni una probabilidad extrema, desde ayer es realidad. Syriza ha ganado las elecciones generales en Grecia con una diferencia contundente y su líder, Alexis Tsipras, de 40 años, es el nuevo primer ministro del país heleno. Esta es la noticia. Porque el impacto que este acontecimiento puede tener y lo que significa para Grecia no se puede describir en tan pocas palabras.
Tsipras ha afirmado en sus primeras declaraciones que este es el momento en que Grecia pasa página. En nuestra historia jamás estas palabras fueron más certeras: el 25 de enero se acabó en Grecia el bipartidismo, el progresismo ha logrado su primera victoria y además de forma contundente, sin dejar espacio a dudas y asteriscos, y el miedo que se cultivaba sistemáticamente por el anterior gobierno ha dejado su lugar a la dignidad hasta ahora perdida.


La gente en Grecia tiene muchas expectativas. Pero hay que aclarar algo: los griegos no esperan que a partir de ya los problemas se solucionen de forma mágica. No es lo que piden, o por lo menos no es esta la prioridad. La prioridad es que se recupere la justicia y la dignidad, valores que durante los últimos años perdieron por completo su significado. Alexis Tsipras y su Gobierno serán juzgados a lo largo del tiempo en base de dos cosas: primero, por su capacidad de resolver los problemas de la crisis teniendo como criterio el rescate de las personas y no de los números, y luego por su capacidad de restablecer el funcionamiento del país y la democracia herida. En este campo, las herramientas que debe tener Syriza es la confianza de la sociedad (que ya se ha demostrado), y luego la habilidad y la seriedad.
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