3 jun. 2014

Brasil sale perdiendo en el negocio del Mundial más caro de la historia

El Mundial está a punto de comenzar y todo debería ser una fiesta en Brasil. La FIFA ha vendido más dos millones y medio de entradas, cuyos precios oscilan entre los 65 y los 650 euros. Más de tres mil millones de personas seguirán el torneo por televisión. Los organizadores aseguran haber hecho hasta lo impensable para que el evento sea un éxito.
Todo pìnta bien pero el precio que está pagando el país está siendo elevado. Literalmente: es el Mundial más caro de la historia. El Gobierno de Brasil dijo que se invertiría 8.000 millones de euros pero el desembolso final podría multiplicar por cinco o seis esa cantidad.


Además, las autoridades brasileñas están gastando 2.500 millones de euros en doce estadios cuya superviviencia tras el Mundial es muy dudosa. Sólo el de Brasilia, por ejemplo, ya va por los 700 millones, cuando se presupuestó en poco más de 200. Pero lo más alarmante es que, a doce días del primer partido, sólo está acabado el 40% de las obras previstas.
"Todo lo que se podía robar ya se robó". Esta frase de Joana Havelange, directora ejecutiva de la Organización del Mundial, ha encendido todavía más las protestas.


Detrás de la escena se desarrolla un gran negocio que mueve miles de millones. La FIFA se lleva el 95% de los ingresos. En este Mundial se estima que la cifra rondará los 3.600 millones de euros.
¿Qué gana Brasil? El 5% de los ingresos y el dinero que dejarán los turistas. También mostrará un sitio donde pasar las próximas vacaciones, invertir capital y hacer buenos negocios. Sin embargo, el caso de los obreros, ocho muertos hasta el momento, ha recrudecido la mala imagen del Mundial 2014.
La FIFA lo reconoce: la organización de este Mundial ha sido un infierno.
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