6 ago 2022

Descubren cómo un omega-3 resulta “veneno” para los tumores

Investigadores de la Universidad de Lovaina (UCLouvain), en Bélgica, han probado que tumores en 3D se desintegran en pocos días gracias a la acción de un conocido omega-3, el DHA, presente sobre todo en el pescado, según publican en la revista ‘Cell Metabolism’.

El equipo ha descubierto que las células tumorales en acidosis, Hambrientas de ácidos grasos, ‘devoran’ el DHA pero son incapaces de almacenarlo correctamente y se envenenan literalmente y, como resultado, mueren.

Los llamados ácidos grasos buenos son esenciales para la salud humana y muy buscados por quienes intentan comer de forma saludable. Entre los ácidos grasos Omega-3, el DHA o ácido docosahexaenoico es crucial para la función cerebral, la visión y la regulación de los fenómenos inflamatorios.

Además de estas virtudes, el DHA también se asocia a una reducción de la incidencia del cáncer. Su funcionamiento es objeto de un importante descubrimiento por parte de un equipo multidisciplinar de los investigadores de la Universidad de Lovaina, que acaba de dilucidar el mecanismo bioquímico que permite al DHA y a otros ácidos grasos relacionados frenar el desarrollo de tumores. Se trata de un gran avance que se ha publicado recientemente en la prestigiosa revista

En 2016, el equipo de la UCLouvain de Olivier Feron, especializado en oncología, descubrió que las células en un microambiente ácido (acidosis) dentro de los tumores sustituyen la glucosa por lípidos como fuente de energía para multiplicarse. En colaboración con Cyril Corbet, de la UCLouvain, el profesor Feron demostró en 2020 que estas mismas células son las más agresivas y adquieren la capacidad de salir del tumor original para generar metástasis.

Por su parte, Yvan Larondelle, profesor de la Facultad de Bioingeniería de la UCLouvain, cuyo equipo desarrolla fuentes de lípidos dietéticos mejorados, propuso al profesor Feron combinar sus conocimientos en un proyecto de investigación, dirigido por la candidata al doctorado Emeline Dierge, para evaluar el comportamiento de las células tumorales en presencia de diferentes ácidos grasos.

Gracias al apoyo de la Fundación Lovaina, la Fundación Belga contra el Cáncer y el teletón Télévie, el equipo identificó rápidamente que estas células tumorales acidóticas respondían de forma diametralmente opuesta en función del ácido graso que absorbían.

En pocas semanas, los resultados fueron tan impresionantes como sorprendentes, aseguran. “Pronto descubrimos que ciertos ácidos grasos estimulaban las células tumorales mientras que otros las mataban”, explicaron los investigadores, ya que el DHA las envenena literalmente.

Una sobrecarga fatal

El veneno actúa sobre las células tumorales a través de un fenómeno llamado ferroptosis, un tipo de muerte celular ligada a la peroxidación de ciertos ácidos grasos. Cuanto mayor es la cantidad de ácidos grasos insaturados en la célula, mayor es el riesgo de su oxidación.

Tumores que se desintegran gracias a la acción de un conocido Omega-3 FOTO: UCLOUVAIN

Normalmente, en el compartimento ácido de los tumores, las células almacenan estos ácidos grasos en gotitas de lípidos, una especie de paquete en el que los ácidos grasos están protegidos de la oxidación. Pero en presencia de una gran cantidad de DHA, la célula tumoral se ve desbordada y no puede almacenar el DHA, que se oxida y provoca la muerte celular.

Al utilizar un inhibidor del metabolismo lipídico que impide la formación de gotas de lípidos, los investigadores pudieron observar que este fenómeno se amplía aún más, lo que confirma el mecanismo identificado y abre la puerta a posibilidades de tratamiento combinado.

Para su estudio, los investigadores de la UCLouvain utilizaron un sistema de cultivo de células tumorales en 3D, denominado esferoides. En presencia del DHA, los esferoides crecen primero y luego implosionan. El equipo también administró una dieta enriquecida con DHA a ratones con tumores. El resultado fue que el desarrollo de los tumores se ralentizó significativamente en comparación con los ratones que seguían una dieta convencional.

Este estudio de la UCLouvain demuestra el valor del DHA en la lucha contra el cáncer. Los investigadores de la UCLouvain afirman que, para un adulto, se recomienda consumir al menos 250 mg de DHA al día. Pero los estudios demuestran que nuestra dieta sólo aporta una media de 50 a 100 mg al día y esto está muy por debajo de la ingesta mínima recomendada. 

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1 ago 2022

Estamos consumiendo pescado contaminado por los residuos electrónicos que enviamos a África

¿Quién no tiene un móvil, una tableta e, incluso, un coche eléctrico? ¿Quién no se queja cuando sus aparatos electrónicos comienzan a cargar peor y a disminuir la durabilidad de sus baterías? ¿Cada cuánto tiempo cambiamos nuestros dispositivos electrónicos?

Pero ¿quién sabe cómo y de dónde proceden los materiales necesarios para fabricar esas baterías? ¿Quién sabe qué pasa con los dispositivos que tiramos?

Los dispositivos electrónicos que todos y todas tenemos son una mezcla compleja de cientos de materiales. Entre los que se encuentran metales pesados como plomo, mercurio o cadmio.

Para que se hagan una idea, un teléfono móvil tiene entre 500 y 1 000 compuestos diferentes. Además, hay que saber que la obtención de estos materiales pone en riesgo la salud de los trabajadores y las trabajadoras que extraen los metales en las minas y fabrican los productos. Y al final de su vida útil, si esos materiales no son tratados adecuadamente, las sustancias peligrosas que contienen pueden contaminar el medio ambiente y afectar a la salud de las personas.

El círculo vicioso de los dispositivos electrónicos

La mayoría de los metales necesarios para la producción de dispositivos electrónicos son extraídos en minas de países en vías de desarrollo, como África. Una vez obtenidos, son comprados por grandes empresas asiáticas para producir los componentes de los aparatos electrónicos.

Finalmente, los teléfonos inteligentes, tabletas y coches eléctricos producidos serán vendidos en todo el mundo. Aunque la mayoría de los consumidores vivirán en países desarrollados, como los de América del Norte y Europa.

Pero esto no es todo. Cuando nuestros dispositivos electrónicos ya están obsoletos y su batería no dura lo suficiente, el viaje de los metales pesados que comenzó en las minas africanas termina con el envío de nuestra basura electrónica de nuevo al continente africano.

Los países ricos pagarán a los países pobres por hacerse cargo de su basura, siendo una parte importante de su economía. Pero causando un gran problema medioambiental, ya que el reciclaje en estas zonas no está lo suficientemente desarrollado.

El caso del vertedero de Ghana

A modo de ejemplo, en Ghana, país de África occidental, está uno de los vertederos de residuos electrónicos más grandes del mundo, y recibe principalmente desechos electrónicos europeos. En este vertedero, la basura tecnológica se acumula para ser posteriormente quemada.

Esos desechos pueden empezar a descomponerse, produciendo gases que van a la atmósfera y líquidos que penetrarán en la tierra. Su quema también emitirá gases peligrosos que pasan a la atmósfera. Estudios previos ya han demostrado que el vertedero de desechos electrónicos de Ghana causa una contaminación importante del suelo y la atmósfera por metales pesados.

Sin embargo, las poblaciones locales desconocen los problemas ambientales que producen estos desechos electrónicos, respirando esos gases y consumiendo los recursos naturales de los alrededores. No existe ningún control sanitario previo.

Vertedero de chatarra electrónica procedente de Europa y Norteamérica en el barrio de Agbogbloshie, en Acra (Ghana). Shutterstock / Aline Tong

La contaminación regresa a Europa

La vuelta de la basura electrónica europea a los países africanos cierra un círculo que es un claro ejemplo de la política global actual: el primer mundo extrae lo que necesita y devuelve lo que ya no quiere.

El enorme coste ambiental de los metales necesarios para saciar la necesidad cada vez mayor de dispositivos eléctricos y electrónicos en países desarrollados lo están pagando los países productores y receptores de desechos en África. Mientras tanto, los estados europeos se benefician de los nuevos aparatos y el transporte ecológico sin carbono gracias a los automóviles eléctricos que llevan minerales africanos en sus baterías.

Pero quizás ese círculo no sea perfecto y esta contaminación esté llegando a los ciudadanos europeos. Los productos del mar podrían ser un posible vector de contaminación por metales pesados entre África y Europa.

Los metales pesados producidos en áreas mineras y en vertederos de desechos electrónicos llegan a las aguas costeras a través de ríos y riachuelos y se acumulan en los sedimentos marinos. Desde allí, entrarán en la cadena trófica a través del plancton. Luego pasarán a los peces que consumen ese plancton para, finalmente, terminar en los grandes depredadores.

La acumulación de estos metales contaminantes dependerá de las especies, dependiendo de su nivel trófico, su historia de vida y sus hábitos de alimentación.

El círculo de los contaminantes electrónicos. FAO / Modificado de Garcia-Vazquez et al., 2021

Atunes con altos niveles de metales pesados

Un ejemplo de pescado altamente depredador que acumula metales pesados es el atún. Este pescado no es aconsejable para niños y mujeres embarazadas debido al alto contenido en mercurio que puede presentar. La presencia de metales en estos peces depende de la especie, el sexo y la zona en la que se desarrolle.

El pescado capturado en aguas africanas entra en el comercio mundial y se puede vender en cualquier lugar, apareciendo en el mercado europeo. Los acuerdos de asociación de pesca sostenible de la Unión Europea permiten a los barcos de la Unión capturar atún mientras migra a lo largo de las aguas africanas. Por tanto, si la contaminación africana por metales pesados llega al atún en mar abierto a través de las plumas de los ríos y la cadena trófica, Europa podría estar consumiendo la contaminación por metales pesados a través de la ingesta de especies marinas capturadas en aguas africanas.

Mapa de zonas de pesca de la UE en costas de otros países
Hay 12 acuerdos de asociación de pesca sostenible en vigor entre la UE y países del océano Atlántico, Pacifico e Índico. UE

¿Qué obtendríamos si analizásemos atunes procedentes de diferentes zonas de pesca y comercializados en España? ¿Estarían los metales extraídos en minas africanas, presentes en los desechos electrónicos, concentrados en atunes procedentes de aguas africanas?

La respuesta es sí. Los resultados de un estudio que hemos publicado recientemente muestran concentraciones más altas de todos los metales analizados en atunes capturados en aguas africanas, sobre todo de mercurio y plomo.

Además, las concentraciones de metales en los atunes están relacionadas con las concentraciones encontradas en las aguas donde fueron capturados, mostrando que los peces están incorporando los metales presentes en el ambiente en el que viven.

¿Qué podemos hacer?

Ahora que sabemos que el océano nos devuelve todo lo que le enviamos, y que puede estar dañando nuestra salud, ¿qué podemos hacer?

Estos son algunos ejemplos de vías de actuación:

  1. Estudiar en profundidad cómo pasa la contaminación por metales de los ríos y la tierra al mar.

  2. Estudiar en profundidad cómo se acumulan estos metales en la cadena trófica marina.

  3. Estudiar el riesgo de ingestión de metales pesados a través del consumo de productos del mar contaminados con metales procedentes de la minería y la basura electrónica.

  4. Educar en un consumo responsable de aparatos electrónicos, dando a conocer la procedencia y el tratamiento de los residuos derivados.

  5. Trabajar hacia la mejora en el tratamiento de desechos electrónicos en los países productores e importadores.

23 jul 2022

Aprobada la prohibición de fumar en todas las playas de Barcelona

Ya es definitivo. Echarse un cigarrillo en las playas de Barcelona será cosa del pasado. El gobierno de la alcaldesa Ada Colau ha aprobado esta mañana la prohibición de fumar en todos los arenales de la ciudad. El pasado año se puso en marcha una prueba piloto que prohibió hacerlo en cuatro playas de la capital catalana. Tal fue la satisfacción que el Ayuntamiento ha dado un paso más y a partir de la entrada en vigor de la medida la semana que viene se eliminará el tabaco de todas las playas del litoral barcelonés.

La iniciativa de los comunes se ha debatido hoy en el pleno del Ayuntamiento de Barcelona y ha contado con el apoyo de Esquerra Republicana, Junts per Catalunya y Ciudadanos, mientras que el Partido Popular, Valents y la concejal no adscrita Marilén Barceló se han abstenido. De esta forma, la norma ha quedado aprobada y previsiblemente a partir del lunes, a mucho estirar el martes, será vigente en toda la costa de la ciudad y durante todo el año, una vez que se publique en el Boletín Oficial de la Provincia de Barcelona. Así pues, este verano se generalizará una imagen que ya se dejó ver a ratos el verano pasado. En los cinco kilómetros del litoral barcelonés no se permitirá fumar con el objetivo de crear un entorno saludable y evitar generar tantos residuos.

“Todos sabemos los impactos nocivos que tiene el tabaco para la contaminación y la salud de las personas”, ha señalado el concejal de Emergencia Climática y Transición Ecológica, Eloi Badia, al presentar la medida. El equipo de gobierno municipal asegura que en la prueba piloto que se llevó a cabo el verano pasado en las playas de Sant Miquel, Somorrostro, Nova Icària y Nova Marbella se comprobó que el número de fumadores fue, en ocasiones, hasta siete veces menor en estos lugares.

Para acompañar su discurso, Badia ha resaltado algunos datos obtenidos en el análisis de 2021. Teniendo en cuenta que en las playas de Barcelona fumaba un 18% de la población, la prohibición permitió reducir estas cifras al 3% en las playas sin humo y hasta un 10% en el resto de localizaciones. La presencia de colillas en la arena disminuyó un 50% y los ciudadanos valoraron la propuesta con un ocho sobre diez, pasando el visto bueno incluso de aquellos que fuman.

Un cartel informativo en una de las cuatro playas en las que se prohibió fumar el verano pasado

Un cartel informativo en una de las cuatro playas en las que se prohibió fumar el verano pasado

 Mane Espinosa

El despliegue de la medida que prohíbe fumar en las playas de la ciudad se ha hecho en dos fases. La primera, desde abril hasta el mes pasado, ya ha finalizado y consistía en la comunicación y la sensibilización de la ciudadanía sobre esta cuestión. El grado de satisfacción recibido hasta ahora continúa siendo elevado. La segunda fase es precisamente la aquí tratada, la modificación de la regulación municipal para dar vigencia a la propuesta del gobierno de Colau. A partir de la semana que viene se hará un seguimiento más estricto por parte de la Dirección de Playas y de la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB) a fin de optimizar su implantación.

La temporada de baño empezó el pasado 28 de mayo y dentro de poco desaparecerá la imagen de gente fumándose un cigarrillo en la arena. El Consistorio ha insistido desde el principio en que no será necesario poner multas en estos espacios. Sin embargo, si algún agente llama la atención a un fumador y este se niega a apagar el cigarrillo, deberá abonar una sanción de 30 euros. Es el mismo importe con el que se sanciona a las personas que fuman en parques infantiles. “Quienes deseen fumar podrán hacerlo en toda la zona del paseo marítimo sin la necesidad de molestar a nadie”, ha dicho Badía.

El Ayuntamiento asegura que esta nueva regulación se ampara legalmente a una norma estatal aprobada a finales de marzo en el Congreso de los Diputados, que prevé que los ayuntamientos puedan regular la limitación de fumar en las playas y sancionar a aquellos que no lo cumplan para frenar la generación de residuos en estas zonas.

Las alegaciones de aquellas formaciones que se han abstenido de la votación han ido en una misma dirección. Los partidos no cuestionan los beneficios que pueda tener esta decisión sobre la salud de las personas o la contaminación, aunque sí consideran que las personas fumadoras deberían poder disfrutar de un espacio perimetrado en la arena donde poder hacerlo. “Somos partidarios de incentivar comportamientos respetuosos que no de utilizar el recurso fácil de la prohibición”, ha criticado Oscar Benítez, de Valents.

La normativa establece que no se pueden consumir productos de tabaco o dispositivos de liberación de nicotina tanto en el espacio de arena como en el agua. Se exceptúa de esta prohibición el consumo hecho en el espacio ocupado por los chiringuitos instalados en la playa. Así, si lo habitual es salir del bar para dar unas caladas, en las playas ocurrirá lo opuesto: la gente irá a los chiringuitos cuando le venga el mono de fumar. 

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19 jul 2022

Por qué el azúcar de la fruta es bueno para la salud y el de los procesados no

La fruta es un alimento vegetal que se incorpora en todas las dietas saludables. Se caracteriza, entre otras cosas, por su dulzura, sobre todo cuando ha madurado correctamente. Ese sabor dulce de la fruta se debe a que contiene una gran cantidad de un tipo de azúcar que, adivinen por qué, ¡se denomina fructosa! También contiene glucosa pero en mucha menos cantidad. Pero hoy nos centraremos en la primera de ellas, la que podría ser más perjudicial para nuestra salud.

La fructosa es, además, junto a la glucosa, un integrante del azúcar blanco (o de mesa) y del jarabe de maíz. Ambos edulcorantes se utilizan como ingredientes habituales en la preparación de alimentos procesados, salsas y condimentos, dulces y bebidas refrescantes edulcoradas.

Y es aquí donde empieza el problema. Numerosos estudios asocian el incremento en el consumo de estos productos con la mayor incidencia de enfermedades metabólicas, como la obesidad, la diabetes, el hígado graso y los lípidos en sangre.


Cantidad y calidad, dos palabras clave

Cantidad: Un mayor consumo de productos alimenticios que contienen edulcorantes azucarados implica un mayor consumo de calorías. Si estas no se queman, se acumulan en forma de grasa en el organismo y promueven el desarrollo de enfermedades metabólicas.

Por desgracia, el consumo de dietas hipercalóricas, pobres en frutas y vegetales y ricas en grasas y en este tipo de azúcares, se ha globalizado, facilitando el crecimiento epidémico de este tipo de patologías.

En cambio, si uno va al dietista o nutricionista o consulta cualquier guía dietética, siempre encontrará un mismo consejo: si quiere estar sano, consuma unas cinco raciones de fruta y verduras, repartidas en las diferentes comidas del día.

Un consumo diario moderado de un alimento natural, no procesado, como la fruta, es saludable. Y apliquemos el sentido común, ¡no estamos hablando de consumir dos kilos de peras y un melón al día!

Calidad: La fructosa se transforma en grasa con una gran facilidad en el hígado. Para una misma cantidad ingerida, por ejemplo, de fructosa y glucosa, la primera produce mayor cantidad de grasa en el hígado.

En este sentido, la fructosa, en exceso, tiene un mayor potencial para alterar el metabolismo y facilitar la aparición de enfermedades metabólicas que el resto de azúcares.

Pero entonces, ¿estas patologías también se dan con el consumo de fructosa de la fruta?


El envoltorio lo es todo

Todos sabemos que, al fin y al cabo, somos monos evolucionados. Durante millones de años, nuestros ancestros vivieron y se adaptaron al consumo de una dieta variada, rica en vegetales y frutas que recolectaban en el trascurso del día.

Cuando tomamos fructosa, no la ingerimos como tal, aislada, sino que está incorporada en su envoltorio natural (la propia fruta), con todos los demás componentes de la misma: fibra, minerales, vitaminas, etc.

Por eso debemos masticar adecuadamente cada pieza que tomemos. El objetivo es mezclar sus diversos componentes, entre ellos la abundante fibra, con nuestra saliva y los jugos digestivos. Esto hace que la fructosa que contiene la fruta se incorpore a nuestro organismo de forma lenta.

Así, las células intestinales consumen una gran mayoría de la fructosa que absorben, de forma que muy poca cantidad de la misma llega por la sangre al hígado para ser transformada en grasa.


Así actúa el azúcar industrial en el organismo

Cuando tomamos una gran cantidad de fructosa, presente en un dulce, una salsa, un helado o, sobre todo, en forma líquida, en una bebida azucarada, la situación es muy diferente.

Inundamos nuestro tubo digestivo de fructosa, disuelta en agua, que es absorbida rápidamente por las células intestinales, pero hasta el punto de desbordarlas. Entonces llega al hígado, donde se transforma en grasa.

El hígado se encarga de repartir este exceso de grasa en todo nuestro organismo. Si esto sucede de forma aislada, no tiene mayor importancia. Pero si consumimos esos alimentos de forma abundante y frecuente, a la larga tendremos problemas de salud. El exceso de grasa depositada en nuestro organismo nos podría producir obesidad, diabetes, hipercolesterolemia, etc.

Con el tiempo, los trastornos del metabolismo aumentarán el riesgo de que padezcamos un infarto o, incluso, un proceso canceroso. Por ejemplo, recientemente se ha publicado un estudio en el que se asocia una mayor incidencia de cáncer cuanto mayor es el consumo de azúcares.

Pero ¡atentos!, esta asociación solo se da con el consumo de azúcares en forma líquida, no en forma sólida. Además, cuando se estudia específicamente la asociación entre la aparición de cáncer y el consumo de zumos de frutas, esta también es positiva, se incrementa la incidencia de cáncer a mayor consumo de zumos de frutas.


El azúcar de la fruta ¿es bueno o es malo?

Entonces, el azúcar de la fruta ¿es bueno o es malo? Si ha leído lo anterior, podrá intuir la respuesta. El consumo de fruta como tal en nuestra dieta es saludable. Eso implica que la mordemos, la masticamos, la mezclamos con el resto de alimentos, para facilitar su digestión. De esta forma, los componentes de la fruta, y entre ellos la fructosa, se incorporan lentamente a nuestro organismo.

Cuando tomamos un zumo de fruta, incluso si es natural, las cosas cambian. Tomamos mucha más cantidad de fruta que si la tuviéramos que pelar, morder y masticar. Además, como no tomamos la fructosa en su envoltorio natural, esta se absorbe de golpe, rápidamente, llega al hígado y… una vez allí ya sabemos lo que pasa. Por tanto, la fruta se come como tal y los zumos son un placer que nos podemos permitir de tanto en tanto.

Y si decide tomar un zumo, por favor, ¡no quite la pulpa! La pulpa favorece que el azúcar de la fruta se incorpore lentamente a nuestro cuerpo, de forma más similar a lo que sucede cuando comemos directamente la fruta.

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