18 jun. 2015

Los alcaldes de La Marea gallega ‘plantan’ al Santísimo Señor Sacramentado.., y homenajean a una matemática

Lo habían advertido y lo llevaron a cabo. Los tres alcaldes de ‘las Mareas’, que se han hecho con las alcaldías de A Coruña, Ferrol y Santiago, se ausentaron de la ceremonia religiosa que desde 1669 realizaban los alcaldes de las siete ciudades que formaban el Antiguo Reino de Galicia y en la que proclamaban su “devoción” a la figura del Santísimo Señor Sacramentado en Lugo.


Las tradiciones y el alma
Estos tres alcaldes se acordaron que su “devoción” en el estado actual era a “la laicidad institucional”, y no se presentaron. Cumplían además así con lo que estaba en sus programas, y por los que fueron elegidos: respetar la aconfesionalidad del Estado, que se recoge en la Constitución.
La 'ofrenda de las siete ciudades' se ha quedado este año en la de 'las cuatro ciudades'. Los alcaldes de 'Las Mareas' han apostado por la laicidad. Foto EFE
La ‘ofrenda de las siete ciudades’ se ha quedado este año en la de ‘las cuatro ciudades’. Los alcaldes de ‘Las Mareas’ han apostado por la laicidad. Foto EFE
Sí que acudieron los ediles de las otras cuatro ciudades, Tui, Mondoñedo, Betanzos y Ourense. Los alcaldes, tradicionalmente, se turnan para hacer la ofrenda y el discurso. Este año tocaba al ausente alcalde de Santiago, por lo que se pasó el turno a la alcaldesa de Mondoñedo, la ‘popular’ Elena Candia, que aprovechó para ‘regañar’ a los alcaldes de ‘las Mareas’: “el pueblo que huye de sus tradiciones y de su conciencia renuncia a su identidad y a su alma”.

El arzobispo advierte contra “el olvido de Dios”
El mismo mensaje que alimentó la ‘autoridad religiosa’, el arzobispo de Santiago, que es quien tradicionalmente preside este acto en la catedral de Lugo. Julián Barrio ‘vendió’ el acto recordando su antigüedad, lo calificó de “profundamente arraigado en el sentir religioso y espiritual de la comunidad gallega”, y advirtió lo que para él es el peligro que nos acecha: “la indiferencia religiosa, el olvido de Dios, la ligereza con que se cuestiona su existencia, la despreocupación por las cuestiones fundamentales sobre el origen y el destino transcendente del ser humano”.
La ofrenda del Antiguo Reino de Galicia al Santísimo Señor Sacramentado, por lo demás, se realizó como venía siendo tradición. Es decir, las autoridades montaron la comitiva institucional y marcharon hasta la catedral desde el ayuntamiento. Y tras el acto religioso, la figura del Santísimo Sacramento fue sacada en procesión por las calles del centro de la ciudad lucense.

Un alcalde no es al apóstol a quien tiene que pedir que termine con el desempleo
Para hacer aún más claro el contraste, uno de los ausentes, el alcalde de A Coruña, mientras que se producían estos actos, acudía a otro tipo de ofrenda, en este caso a María Wonenburger, la primera mujer española que consiguió una beca Fullbright para doctorarse en Estados Unidos. En su caso en Matemáticas, y que hacía justo un año había fallecido, por lo que se le recordaba. Allí el edil, Xulio Ferreiro, contestó al arzobispo y a la alcaldesa de Mondoñedo: “Hoy el alcalde de A Coruña -dijo- está donde tenía que estar, homenajeando a la ciencia, homenajeando al conocimiento”.
La situación promete repetirse en versión aumentada el próximo 25 de julio, cuando se haga la tradicional Ofrenda al Apostol Santiago. El alcalde de la ciudad ya ha advertido que él no participará. En un artículo que ha publicado en Praza Pública, un diario digital regional, Martiño Noriega explicó porqué de su respeto a la laicidad, confirmando las palabras que también ha dicho en el sentido de que “no le corresponde  un alcalde pedirle al Apóstol que termine con el desempleo y la corrupción. Lo que le toca es ser capaz de impulsar políticas de transparencia y de fomento del empleo”.
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