28 mar. 2014

Si el 97% se mueve, el 3% se cae

El 15M decía, en clave de Sol, «Si los de abajo se mueven, los de arriba se caen». El movimiento Occupy decía «We are the 99%!». Y es cierto que esa idea-fuerza de «los de abajo, el 99%» resulta muy inspiradora para la unidad y la fraternidad, y muy estimulante para la confrontación con «los de arriba, el 1%». ¿Pero tiene base científica? ¡Pues resulta que sí! Poca gente la conoce, pero la econofísica es una rama de la física que aplica las herramientas de la ciencia para estudiar, entre otras cosas, el problema de las clases sociales. Por ejemplo, ¿existen las clases sociales? ¿cuántas hay? (en concreto: ¿existe la clase media?) Y los de abajo ¿somos de verdad el 99%?
Las respuestas cortas, basadas en el estudio que cito abajo, son: Sí que existen las clases sociales, hay solamente dos clases sociales y los de abajo somos el 97%. Dejadme que os haga un esquema, y disculpadme si por el camino me enciendo.
Vivimos en una gran pirámide escalonada, en la cual cada escalón contiene la mitad de gente que el inmediatamente inferior. Los ingresos son más altos para quienes más arriba están en la pirámide social. ¿Hasta aquí todo claro?
Ahora bien, si concretamos cuantitativamente ese «más ingresos cuanto más arriba» nos encontramos con que en realidad toda la población no está en la misma pirámide. El 97% inferior estamos en una pirámide truncada, que sigue unas reglas, y sobre su último escalón se apoya la pirámide del 3%, con unas reglas distintas.
En nuestra pirámide, la del 97%, cada habitante gana 20.000 €/año más que un habitante de un escalón inferior. Es decir, que en el quinto escalón está cerca de los 100.000 €/año. Para quienes hayáis estudiado mecánica estadística, esto viene a ser una distribución térmica, o de Maxwell-Boltzmann: al subir los ingresos de forma lineal cae exponencialmente la porción de la población que accede a esos ingresos. En otro contexto, sería: al subir la energía de forma lineal cae exponencialmente la porción de partículas con esa energía. Esta coincidencia entre la mecánica estadística y la economía, que a primera vista puede parecer una curiosidad o una casualidad, no es rara en absoluto. La ley de Benford nos muestra que las distribuciones exponenciales son asombrosamente comunes para todo tipo de distribuciones del mundo real, especialmente cuando estas distribuciones abarcan más de un orden de magnitud.
Pero es concretamente en el escalón de los 100.000 €/año que mencionábamos donde nuestra pirámide se trunca y la suya comienza, y cambian de forma radical las reglas del juego. En su pirámide, la del 3%, cada habitante gana casi el doble que un habitante de un escalón inferior. De esta forma, quienes, según nuestras reglas, ganarían 200.000 €/año (100.000 + 5 · 20.000) en realidad ganan tres millones (? 100.000 · 2?). Tal es la diferencia entre la progresión aritmética y la geométrica, y tal es la diferencia entre nuestra sociedad y la suya.

Ese cambio de reglas para el 3% es precisamente la clave que hay detrás de los titulares que leemos periódicamente, del tipo «los 20 más ricos en España igualan los ingresos del 20% de los más pobres» o «el 1% de la población acapara casi la mitad de la riqueza mundial». Si el 3% no tuviera sus propias reglas y mantuviera las de la sociedad del 97%, los 20 más ricos de España seguirían siendo muy ricos, claro: entre todos podrían ganar unos diez millones de €/año. (Nos parece suficiente, ¿verdad? Mucho tendrían que esforzarse y mucho bien tendrían que hacer a la sociedad para merecerlo). Pero es que esos ingresos tan generosos son una miseria comparado con lo se llevan realmente: a ese ritmo, habrían tardado más de 5.000 años en acumular sus actuales fortunas.
Hay quien defiende que la posibilidad de obtener ingresos más altos en nuestra sociedad es un estímulo para que los más productivos se esfuercen más, y que eso es bueno para todos. Lo discutimos otro día, quizá. Personalmente, la norma de nuestra sociedad -la del 97%- me parece injusta (pero claro, yo soy un radical e iría a la raiz). Lo que es obvio para cualquiera es que, aunque se justifique la norma del 97%, la norma del 3% es aberrante.
Tenemos mucho trabajo por delante para que la sociedad del 97% sea más justa. Pero la sociedad del 3% debedejar de existir.
Nota: los números son aproximativos para lo que llamamos países ricos, y varían según el país y el año. Para leer algo más sobre lo que tiene que decir la econofísica sobre este asunto, os recomiendo empezar por: Victor M. Yakovenko, Exponential and power-law probability distributions of wealth and income in the United Kingdom and the United States
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